Origen del pistacho y expansión histórica
El pistacho tiene su origen en Asia Central, concretamente en Afganistán, donde existen formas silvestres con frutos pequeños y cerrados.
Las especies del género Pistacia crecen de forma espontánea en distintas regiones del Mediterráneo.
En España, especies como Pistacia vera, Pistacia lentiscus y Pistacia terebinthus son frecuentes, especialmente en zonas del este y sur peninsular.
La variedad Pistacia vera es la base de las variedades productivas actuales, resultado de procesos de selección vegetal a lo largo de los siglos.
Difusión histórica del cultivo
La expansión del pistacho se atribuye en parte al Imperio Romano, aunque existen referencias anteriores en la antigüedad, como relatos sobre la Reina de Saba.
Durante la Edad Media, los árabes contribuyeron a su difusión en el área mediterránea.
Sin embargo, esta expansión fue limitada debido a la dificultad de reproducir plantas jóvenes, uno de los principales factores que han condicionado históricamente el desarrollo del cultivo.
Principales países productores de pistacho
Tradicionalmente, los grandes productores de pistacho han sido Irán y Turquía, seguidos a menor escala por Siria, Grecia y algunas zonas del Mediterráneo como Sicilia.
Irán: líder mundial del pistacho
Irán ha sido históricamente el principal productor mundial.
En el valle de Rafsanjan, con unas 200.000 hectáreas, el pistacho se cultiva como monocultivo.
Las variedades más destacadas son:
- Ohadi: de tamaño medio y forma redondeada
- Kalehghouchi: de gran tamaño y alta calidad
Turquía y su influencia en el cultivo
En Turquía destacan variedades como Uzun y Kirmizi. La influencia técnica turca ha sido clave en la reintroducción del cultivo en países como Túnez, donde se originaron variedades como Sfax, Mateur y El Guettar.
Otras regiones productoras
En Siria destaca la variedad Red Aleppo.
En Grecia, la variedad Aegina es la más representativa.
En Chipre se cultiva la variedad Larnaca.
En Sicilia existen variedades tradicionales como Napoletana, Bronte y Trabonella, especialmente en zonas cercanas al Etna.
El crecimiento del pistacho en estados unidos
Estados Unidos, especialmente California, ha experimentado un crecimiento muy significativo desde la década de 1970. En este periodo, se ha pasado de pequeñas plantaciones experimentales a más de 60.000 hectáreas.
Este crecimiento se ha basado en avances en viveros, como el uso de portainjertos seleccionados (P. atlantica inicialmente y posteriormente híbridos como UCB-1) y la plantación de árboles ya injertados y desarrollados.
Las variedades más utilizadas son Kerman como variedad productiva y Peters como polinizador.
El cultivo del pistacho en españa
En España, el cultivo del pistacho es relativamente reciente. A las primeras 300 hectáreas en Lleida se han sumado nuevas plantaciones en Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía (Granada y Almería), alcanzando unas 700 hectáreas productivas.
Además, se estima que existen unas 4.000 hectáreas adicionales plantadas recientemente, principalmente en Castilla-La Mancha, cuya productividad aún está en fase de evaluación.
España importa tradicionalmente alrededor de 14.000 toneladas de pistacho al año, lo que refleja una alta dependencia del mercado exterior.
Factores limitantes en la expansión del pistacho
El principal factor que ha limitado la expansión del cultivo a nivel mundial ha sido la dificultad del injerto.
El pistacho es una especie compleja de injertar, especialmente en condiciones de secano. Existe una desincronización habitual entre el vigor del portainjerto y la madurez de las yemas, lo que dificulta el éxito del proceso.
Además, factores como la presencia de resinas (turpentina) complican aún más el injerto.
Incluso en condiciones controladas de vivero, obtener tasas de éxito superiores al 70% ya se considera un buen resultado. Por este motivo, la práctica recomendada es plantar árboles ya injertados y desarrollados desde cruz, lo que reduce riesgos y mejora la viabilidad de la plantación.